¿Recuerdas esa sensación en el estómago justo antes de abrir el PDF? Esa mezcla de miedo y esperanza que te hace refrescar la página del Ministerio cada 30 segundos como un loco. Pues ya está aquí. La lista de aptos y no aptos de Auxilio Judicial ha salido, tanto la del examen ordinario como la de incidencias. Y ahora, con el corazón a mil por hora, te enfrentas a la pregunta del millón: ¿y ahora qué?
Tranquilo. Respira. En los próximos minutos te voy a dar el mapa exacto para que sepas qué hacer, tanto si tu nombre brilla en la lista de aptos como si, esta vez, no ha podido ser. No te voy a contar rollos motivacionales vacíos. Te voy a dar un plan de acción real, directo al grano, para que no pierdas ni un segundo más en la incertidumbre. Porque lo que hagas en las próximas 48 horas puede cambiarlo todo.
El día que el BOE se convirtió en el centro del universo
Seamos sinceros, la publicación de una lista de admitidos es uno de los momentos más surrealistas en la vida de un opositor. El Ministerio de Justicia, con su habitual puntualidad británica (léase con ironía), cuelga un PDF que parece diseñado en los años 90 y que tarda una eternidad en cargar. Mientras tanto, los grupos de WhatsApp echan humo, la gente entra en pánico y tú solo quieres encontrar tu DNI en ese mar de números. ¿Te suena familiar? Es el rito de paso de todo el que se mete en este lío.
La cosa es que, una vez que encuentras tu nombre, el camino se bifurca. Y aquí es donde la mayoría se pierde, tanto los que celebran como los que se lamentan. Porque aprobar el examen no es el final, y suspenderlo no es una condena. Es solo una fase más del juego. Y saber jugar la siguiente carta es lo que diferencia a los que consiguen la plaza de los que se quedan por el camino.
Escenario 1: “¡Estoy dentro!” – Guía para el flamante APTO
¡Enhorabuena! Lo primero es lo primero: celébralo. Has superado una de las pruebas más duras y te lo mereces. Pide una pizza, abre esa botella que guardabas, grítalo a los cuatro vientos. Pero, y aquí viene el jarro de agua fría, no te relajes demasiado. El camino no ha terminado. Un conocido que aprobó Gestión Procesal me dijo una vez: “El día que vi mi nombre en la lista fue increíble, pero al día siguiente el pánico fue mayor, porque no tenía ni idea de qué hacer”.
Para que no te pase eso, aquí tienes tu hoja de ruta:
- Verifica la información: Comprueba que tu nombre, DNI y puntuación son correctos. Los errores existen, y el Ministerio no es precisamente infalible. Tienes un plazo para reclamar si algo no cuadra.
- Fase de concurso (los méritos): Ahora toca demostrar lo que vales más allá del examen. Reúne toda la documentación de los méritos que tengas: cursos homologados, experiencia laboral, titulaciones… ¡Todo cuenta!
- Plazos, plazos y más plazos: Aquí es donde muchos patinan. La Administración te dará un plazo muy concreto para presentar tus méritos. Apúntalo en rojo en el calendario. Que no se te pase, porque un despiste aquí te deja fuera, por muy buena nota que hayas sacado.
- Petición de destinos: Prepárate para estudiar el mapa de España. Tendrás que hacer una lista de los destinos que te interesan. Habla con gente, investiga los juzgados, piensa en tu calidad de vida. No es una decisión para tomar a la ligera.
¿Parece mucho lío? Lo es. Pero es el “bendito lío” que llevas años esperando. Es la burocracia final antes de conseguir tu plaza.
Escenario 2: “Me he quedado fuera” – Cómo convertir la derrota en tu mayor victoria
Vale. Tu nombre no está en la lista. O aparece como “NO APTO”. Duele. Joder si duele. Sientes una mezcla de rabia, frustración y ganas de mandarlo todo a la mierda. Permítete sentirlo. Tienes derecho a estar de bajón durante un día, dos como máximo. Pero después, tienes que levantarte. ¿Por qué? Porque rendirse ahora sería tirar a la basura todo el esfuerzo que has hecho.
El otro día hablaba con una chica que acaba de sacar plaza en Tramitación. Me confesó que se había quedado fuera en la convocatoria anterior por solo medio punto. “Lloré todo el fin de semana”, me dijo, “pero el lunes me senté en la silla y me dije: ‘La próxima convocatoria no se me escapa'”. Y no se le escapó. La diferencia no está en caerse, sino en el tiempo que tardas en levantarte.
¿Qué haces ahora?
- 1Analiza la situación con frialdad: Pide ver tu examen. Revisa en qué has fallado. ¿Fue el tipo test? ¿El caso práctico? ¿Los nervios te jugaron una mala pasada? Identificar el error es el primer paso para no volver a cometerlo.
- 2No te aísles: Habla con tu preparador, con tu familia, con otros opositores. No estás solo en esto. Miles de personas están pasando por lo mismo que tú. Compartir la carga la hace más ligera.
- 3Descansa, pero con fecha de caducidad: Tómate una semana de descanso real. Desconecta. Vete a la playa, a la montaña, haz lo que sea que te guste. Pero ponte una fecha límite para volver. Por ejemplo: “El próximo lunes, a las 9:00, vuelvo a la carga”.
4. Rediseña tu plan de ataque: Lo que hiciste no funcionó. No pasa nada. Ahora tienes más información que nunca. ¿Necesitas cambiar de temario? ¿Hacer más simulacros? ¿Estudiar de otra manera? Es el momento de ajustar tu estrategia.
| 📋 Si eres APTO… | ❌ Si eres NO APTO… |
|---|---|
| Tu foco ahora es: La burocracia y los méritos. | Tu foco ahora es: El análisis y la estrategia. |
| Tu principal riesgo: Confiarte y que se te pase un plazo. | Tu principal riesgo: Caer en el desánimo y abandonar. |
| Tu siguiente paso: Reunir y organizar toda tu documentación. | Tu siguiente paso: Descansar unos días y analizar tus fallos. |
| Tu mentalidad: “Ya casi lo tengo, no puedo fallar en el último metro”. | Tu mentalidad: “Esto es una carrera de fondo, y yo voy a ganar”. |
¿Ves la diferencia? No se trata de ser mejor o peor. Se trata de estar en fases distintas del proceso. Y ambas requieren inteligencia y acción.
La pregunta que nadie te hace: ¿Y si tu método de estudio es el problema?
Aquí viene lo bueno. Tanto si has aprobado como si no, hay algo que debes plantearte. Si has aprobado muy justo, significa que tu método es mejorable. Si te has quedado fuera, significa que tu método necesita un cambio radical. La mayoría de opositores se limita a echarle más horas, pensando que el volumen lo es todo. Pero no se trata de estudiar más, sino de estudiar mejor.
¿Y si te dijera que hay una forma de preparar la oposición que te da un plan claro, un temario siempre actualizado y el apoyo que necesitas para no venirte abajo? Un sistema que te enseña a enfrentarte a los tests, a gestionar el tiempo en el examen y a evitar los errores tontos que te dejan fuera. Dejar de dar palos de ciego es la clave para la próxima convocatoria.
Es la preparación que te lleva de la incertidumbre de no saber por dónde empezar, a la seguridad de tener un plan que funciona, con temario actualizado, miles de tests por tema, simulacros de examen clavados a los oficiales y tutorías para resolver esas dudas que no te dejan dormir.
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No te pido que me creas. Te pido que lo veas por ti mismo y decidas si quieres seguir intentándolo por tu cuenta o si prefieres ir acompañado por gente que ya ha recorrido este camino.
Tu futuro, tus reglas
Al final del día, una lista en un PDF no te define. No dice nada sobre tu capacidad, tu inteligencia o tu valía. Lo único que dice es el resultado de un examen en un día concreto. Nada más. Lo que de verdad te define es lo que haces a partir de ahora.
Si estás en la lista de aptos, enhorabuena, estás a un paso de cambiar tu vida. No dejes que la burocracia te arruine la fiesta.
Si no lo estás, tienes ante ti la oportunidad más valiosa de todas: la de aprender, mejorar y volver más fuerte que nunca.
Sea cual sea tu situación, recuerda una cosa: esta oposición es tuya. Tú pones las reglas. Tú decides cómo y cuándo luchar. Así que levanta la cabeza, toma una decisión y ve a por ello. La plaza te está esperando.