El 24 de diciembre. Mientras media España estaba pensando en la cena de Nochebuena y en si el cuñado de turno iba a dar la lata con la política, el Ministerio de Justicia decidió que era el momento perfecto para soltar la bomba: las listas de aptos y no aptos del segundo examen de Tramitación Procesal. Sí, así son ellos, con un sentido de la oportunidad que ya querrían los guionistas de Netflix. Con esto, por fin, se cierra el círculo y ya tenemos las notas de los tres cuerpos generales sobre la mesa. La pregunta que ahora mismo te estás haciendo es: ¿qué narices hago yo ahora?
Tranquilo, respira. Tanto si tu nombre aparece en la lista de los “aptos” como si no, lo que viene ahora es crucial. En los próximos minutos te voy a contar, sin rodeos y sin el lenguaje enrevesado que tanto le gusta a la Administración, qué significa este acuerdo del Tribunal, cuáles son los siguientes pasos y, lo más importante, cómo tienes que enfocar tu estrategia a partir de hoy mismo. Porque esto, amigo mío, no ha hecho más que empezar. Y te aseguro que hay un detalle que la mayoría de opositores pasa por alto y que puede marcar la diferencia. Sigue leyendo, que te lo cuento.
El día después: Analizando los resultados con la cabeza fría
Lo primero es lo primero. Entra en la web del Ministerio, busca el acuerdo del Tribunal Calificador Único y mira las listas. Sin miedo. Sé que es un momento que te pone el corazón a mil por hora, pero es un trago que hay que pasar. El otro día, hablando con un opositor veterano, me decía que el momento de buscar tu DNI en un PDF es casi más estresante que el propio examen. Y tiene toda la razón del mundo. Es el instante en el que meses, o incluso años, de esfuerzo se resumen en una sola palabra: “apto” o “no apto”.
Si has aprobado, ¡enhorabuena! Has superado una de las fases más complicadas. Pero no te relajes todavía. Si no lo has hecho, no es el fin del mundo, y te diré por qué. Este proceso es una carrera de fondo, no un sprint. ¿Cuántos de los que hoy tienen plaza fija suspendieron una, dos o incluso tres veces antes? Muchísimos más de los que te imaginas. La clave no está en no caer, sino en saber cómo levantarse. Y aquí es donde muchos fallan estrepitosamente.
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Ahora viene lo bueno. Tanto si estás dentro como si te has quedado a las puertas, tienes un plazo para presentar alegaciones. ¿Crees que hay un error en la corrección? ¿No te cuadra la nota? Tienes 5 días hábiles para reclamar. El plazo empieza a contar desde el día siguiente a la publicación, así que saca el calendario y que no se te pase. La Administración comete errores, más a menudo de lo que nos gustaría admitir, y un error en tu nota puede cambiarlo todo.
El mapa del tesoro: ¿Cuáles son los siguientes pasos?
Vale, ya has visto las notas, te has tomado un café (o una tila) y has asimilado la noticia. ¿Y ahora qué? El proceso sigue, y conocer las próximas paradas de este viaje es fundamental para no perderte. Con la publicación de estas listas, el juego cambia.
Para los que han conseguido el APTO, el camino se despeja bastante. El siguiente paso grande es la publicación de la relación definitiva de aprobados del proceso selectivo. Aquí ya no hay sorpresas, simplemente se confirman las puntuaciones y se ordena a la gente según su nota final. A partir de ahí, el Ministerio pedirá que presentes la documentación necesaria y, finalmente, llegará el momento más esperado: la elección de destinos y el nombramiento como funcionario de carrera. Parece un sueño, ¿verdad? Pues estás más cerca que nunca.
| 📋 Fase del Proceso | 📌 ¿Qué significa para ti? |
|---|---|
| Publicación de notas | Saber si has superado el segundo examen y tu puntuación total. |
| Plazo de alegaciones | 5 días hábiles para reclamar si crees que hay un error en tu nota. |
| Listas definitivas | Se confirma tu plaza y tu posición para elegir destino. |
| Presentación de papeles | Entregar la documentación que acredite que cumples los requisitos. |
| Elección de destino | El momento de elegir dónde vas a trabajar los próximos años. |
| Nombramiento y toma de posesión | ¡Oficialmente funcionario! A celebrarlo. |
Para los que se han quedado en el camino, el proceso de esta convocatoria termina aquí. Y sé que duele. Duele mucho. Pero quiero que te hagas una pregunta: ¿cuánto has aprendido por el camino? Todo ese conocimiento, esa disciplina de estudio y esa capacidad de sacrificio no desaparecen. Son la base sobre la que vas a construir tu futuro aprobado. El error más común es tirar la toalla ahora, pensar que no sirves para esto. Y es justo lo contrario. Ahora es cuando sabes a qué te enfrentas.
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La estrategia del opositor inteligente: Mirando más allá de la nota
¿Sabes cuál es la diferencia real entre los que aprueban y los que se quedan año tras año intentándolo? No es la inteligencia. He conocido gente brillantísima que ha abandonado y gente normal y corriente que ha sacado su plaza con constancia. La diferencia es la estrategia. Es saber que una oposición no termina el día del examen, ni el día que salen las notas. Una oposición es un proyecto a medio-largo plazo.
Si has aprobado, tu estrategia ahora debe centrarse en no dormirte en los laureles. Sigue atento a las publicaciones del Ministerio, prepara tu documentación y empieza a investigar los posibles destinos. Habla con gente que ya trabaje en los juzgados, infórmate sobre la carga de trabajo, el ambiente… Tomar una buena decisión ahora te ahorrará muchos dolores de cabeza en el futuro.
Si no has aprobado, tu estrategia es aún más importante. Tienes una ventaja brutal sobre los que empiezan de cero: ya conoces el temario, el tipo de examen y, lo más importante, te conoces a ti mismo como opositor. ¿Por qué nadie te cuenta esto? Porque es más fácil venderte un curso milagro desde cero que decirte la verdad: que ya tienes lo más difícil hecho. Ahora solo tienes que pulir los detalles.
¿Y si pudieras tener un plan para la próxima vez?
Aquí es donde quiero ser totalmente sincero contigo. Preparar una oposición en solitario es como intentar cruzar un océano en una barca de remos. Es posible, sí, pero las probabilidades de llegar a buen puerto son… complicadas. Necesitas un mapa, una brújula y alguien que te avise de las tormentas. Necesitas un método que te guíe paso a paso, que te diga qué estudiar, cómo estudiarlo y, sobre todo, que te prepare para los casos prácticos, que es donde se decide quién se lleva la plaza.
He visto a cientos de opositores como tú. Gente con ganas, con capacidad, pero perdida en un mar de temas, leyes y plazos. La información está ahí, sí, pero el orden, la estructura y los trucos que marcan la diferencia no te los da un temario en PDF. Por eso, si de verdad quieres que la próxima vez tu nombre esté en la lista de los aptos, necesitas una preparación que vaya más allá.
Es la preparación que te lleva de la incertidumbre de no saber por dónde empezar, a la seguridad de tener un plan que funciona. El Curso Tramitación Procesal está diseñado precisamente para eso. No es una colección de vídeos, es un sistema completo con seguimiento, resolución de dudas y casos prácticos que simulan la realidad del examen.
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No te pido que me creas. Te pido que lo veas por ti mismo. La inversión más importante que puedes hacer ahora mismo no es en un temario nuevo, sino en un método que te garantice que no volverás a cometer los mismos errores.
Tu futuro, tus reglas
Al final del día, la publicación de una lista de notas es solo eso: un papel. No define tu valía, ni tu capacidad, ni tu futuro. Lo que de verdad te define es lo que haces hoy, después de leer esto. Puedes cerrar la página y seguir como hasta ahora, o puedes tomar una decisión que cambie por completo las reglas del juego.
Tanto si has aprobado como si no, el camino sigue. Para unos, empieza una nueva etapa como funcionarios. Para otros, empieza la preparación para la batalla final, la que les dará su plaza. Sea cual sea tu situación, recuerda por qué empezaste este viaje. Agárrate a esa motivación y no dejes que nadie, y mucho menos un PDF colgado en una web, te diga hasta dónde puedes llegar.
El futuro no está escrito. Lo escribes tú, cada día, con cada tema que estudias, con cada test que haces y con cada vez que te levantas después de una caída. Ahora, ve a por ello.